• Mildred Mejia

La Boca, Pero También la Mente


Nuestro mundo globalizado nos pone en manifiesto con un sinnúmero de informaciones no solo positivas, sino también con informaciones negativas sin obviar las relaciones interpersonales que tenemos a nuestro alrededor que pueden ser tóxicas o no.


En los últimos meses hemos tenido una saturación de informaciones referentes a la política del país y la pandemia que arropa el mundo hoy día, trayendo esta última consigo una inestabilidad emocional, física, económica y porque no decir que hasta mental.


Muchos tratamos de tener un pensamiento de positivismo ante la situación mundial y del país, sin embargo, son muchas las personas que están a la espera de lo peor ya que sus negocios, proyectos o planes se han venido abajo en un abrir y cerrar de ojos; y es que pareciera que la esperanza de los que esperaban grandes acontecimientos ocurriría en este año 2020 se han quedado en el olvido.


Estar saturado de informaciones no tan agradables nos obliga a estar en un estado de expectación, lo que trae consigo tensión/estrés; esto a la vez repercute en síntomas de irritabilidad, melancolía, depresión, insomnios, abuso en la ingesta de alcohol, drogas y de alimentos, problemas estomacales, dolor de cabeza y en diferentes partes del cuerpo.


Pero, ¿qué hacer para controlar estos pensamientos que no aportan nada a nuestra salud física y mental? Lo más recomendable es aprender a callar la mente; y usted en este instante se cuestionara preguntándose: ¿cómo podría yo callar mi mente? les voy a dar unas simples recomendaciones que solo debe poner en práctica unos días ya que todo es un hábito en nuestras vidas.


Aprendiendo a callar la mente:

1. Analiza tus conversaciones.

2. Intenta meditar por uno minutos (no pensar en absolutamente nada).

3. Mejora tu lenguaje corporal.

4. Busca ambientes naturales como el campo, la playa etc.

5. Evita en la medida de lo posible la queja.

6. Rodéate de personas alegres y proactivas.

7. Escucha música agradable.

8. Prepara un postre de tu preferencia

9. Haz ejercicios y aliméntate lo más sano posible.

10. Busca lectura que nutra tu intelecto.


Finalmente, queridos amigos, no podemos cambiar las cosas, pero sí hacer que el estar vivos valga la pena, se siempre agradecido, haz el bien sin mirar a quién, y recuerde que la vida solo es una, que vinimos a vivirla no hacer perfectos.

La tragedia de la vida no es la muerte, es dejar de reír, amar, de soñar; es aquello que dejamos morir dentro de nosotros mientras estamos vivimos.”

Lo leí por ahí.

¡Hasta la próxima!

Recuerden dejar sus comentarios.

Mildred Mejia,

Coach.

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