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La separación de la pareja puede producir inestabilidad emocional y mental

Escrito por Génesis Pache gpache@editorabavaro.com.

Ghisleine Acosta, psicóloga.Punta Cana. Febrero es el mes del amor y la amistad, tiempo en que todos celebran con corazones, chocolates, flores y música romántica, pero ¿qué pasa si justo en esta época se está pasando por una separación? Las separaciones provocan en los seres humanos efectos que pueden afectar su rendimiento, su estabilidad emocional y mental, incluso les lacera sus futuras relaciones. La psicóloga Ghisleine Acosta, explica que cualquier tipo de separación provoca ciertas inseguridades, sentimientos de culpa, cuestionamientos y resentimientos.

Según Acosta, luego de terminada una relación, es normal sentir rabia y depresión, porque es algo similar a la muerte de una persona, por lo que recomienda hacer un duelo, expresarse a través del llanto, para así desahogarse.

“Hay que hacer un período de duelo, el cual tiene cinco etapas: la negación, enfado, indiferencia o ira, negociación, dolor emocional y aceptación”, aconseja Acosta.

Dice que para el duelo no hay un tiempo determinado, que sólo hay que saberlo llevar, vivirlo y no tratar de bloquear las emociones. Según esta psicóloga el efecto de la separación es más fuerte cuando uno de los dos involucrados no quiere el alejamiento.

“Lo más difícil es el trauma, la parte de la culpa”, asegura. Acosta precisa que cuando hay una separación lo que frecuentemente, se siente es la inseguridad. Señala que casi nunca se busca un por qué, sino que sólo vienen avanzando las cosas, que la persona se da cuenta cuando llega el desenlace de la relación y se pregunta entonces ¿qué pasó?

DÍA A DÍA

Acosta manifiesta que si la separación llega al punto de que se convierte en una depresión, les puede afectar el día a día a las personas. Agrega que las consecuencias se ven reflejadas en el trabajo y en su pensamiento crítico.

Explica que en esos momentos la persona se mantiene pensando en la situación y olvida los proyectos y deberes. Es probable que si realiza alguna actividad, como ir a correr o nadar, no tenga deseos de hacerlo durante esos días.

“Lo importante es reconocer el límite, cuando ya se llega a un momento en que los demás ven que se le fue la mano. Cuando pasa el tiempo y las cosas siguen iguales, es que la persona debe reconocer que necesita ayuda. Hay que tratar de no estar solo”, recomienda.

Acosta aconseja a las personas que estén pasando por una separación que hagan su duelo, el proceso de llanto y de hablar. Dice que después deben tener la mente positiva de que vienen cosas mejores. Por último sugiere que se autoanalicen sobre qué las cosas no funcionaban en la relación que terminó, para así mejorarlas en una próxima.