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Forma y contenido: Democracia trocada y truncada

Escrito por CÁNDIDO MERCEDES/ candidomercedes1@hotmail.com.

Estamos en presencia de una democracia que solo baila al son del stablishment, no conjugada en la mera presencia del pasado. Al contrario, el presente se revuelca en un juego circular de lo peor de lo pretérito. Es una construcción de la democracia donde no se guardan las formas, mucho menos el contenido, de los valores que han de contenerla.

La forma (seriedad, responsabilidad, respeto, rectitud, verdad) no se asumen en una buena parte de los actores que ocupan posiciones públicas y la sustancia (el debido cumplimiento a las normas, al marco institucional) actúan como meros desgarbados en una jungla, en una selva, que no pueden trascenderla.

No existe, pues, la decencia y en el contenido son taxativamente execrable. ¡Solo tenemos que ver al Senador de la provincia de Valverde, Mao y el discurso del Presidente de la Junta el jueves dos del cursante mes.

Como bien nos apunta Francis Fukuyama en su libro Los Orígenes del Orden Político, “… La democracia liberal es más que la votación de la mayoría en unas elecciones, se trata de una compleja serie de instituciones que restringen y regulan el ejercicio del poder mediante la ley y un sistema de mecanismos de control y equilibrio de poderes”. Los signos vitales de una gran parte de las instituciones que sostienen esta democracia están agotados, agonizantes; ora por sus disfunciones u ora por los cambios en la sociedad que exigen nuevos desafíos. Necesitamos una democracia con más contrapesos, con mayores controles, que el Congreso asuma como órgano de poder, más la Vetocracia.

Cambiar, hoy, en el panorama económico, social e institucional, independientemente del arco iris ideológico, no es una simple decisión, es una obligación. Hoy, hemos desarrollado una cultura donde la gente ha internalizado que cumpliendo las reglas no puede desarrollarse, no puede crear, ni en el plano personal ni profesional. El liderazgo político de los últimos 20 años no ha sido un liderazgo referencial ético, donde dimanan las mejores prácticas. El modelaje en cascada ha sido atroz: La política y el narcotráfico son los dos baluartes de mayor movilidad económica y social en la sociedad dominicana.

Es esa deconstrucción derridiana que debemos hacer de esta realidad política y social, que nos impide alcanzar un mejor desarrollo, que abate, nos ancla y fosiliza institucionalmente, sobre todo, en un partido gobernante donde todos los miembros de su Comité Político tienen que ser ministros, más allá de sus competencias y know how. Allí donde los aspirantes al Comité Central realizan una campaña costosa porque saben que de llegar, le garantiza un puesto en el Estado y un ascenso social.