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UN ESPONTÁNEO / Corruptela, lavado y testaferrismo en la sociedad (2)

Escrito por CÁNDIDO MERCEDES / candidomercedes1@hotmail.com.

Lavar dinero es “blanquear los lucros obtenidos por un delito, ingresando dichos fondos en el mercado financiero legal, formal o no”. Una de la manera de blanquear los capitales en la República Dominicana es a través de financieras no reguladas por la Superintendencia de Bancos.

Muchos de esos delincuentes políticos y de Cuello Blanco se cobijan bajo la sombra de la figura del Testaferro. Trujillo lo practicó. Tenía empresas y dinero en manos de personajes de su gobierno. Cuando Balaguer, el testaferrismo se extendió oligopólicamente. Es con el PLD que el testaferrismo ha alcanzado una dimensión “democrática” espeluznante, escalofriante. Si ello es así, es el resultado de que la corrupción picó y se extendió en todo el play y los 411 han quedado como una distancia y altura sumamente pequeña, enana.

El testaferro es “la persona que presta su nombre para figurar como titular en un negocio o asunto jurídico ajeno”. Muchas veces el testaferro es una persona en la escala económica y social alta, lo cual dificulta desmantelar y desmadejar todo el entramado del testaferrismo. El testaferrismo suele ser tan opaco, tan oculto, que solo es conocido cuando estalla un conflicto entre los actores protagonistas del Lavado. O, cuando se visibiliza en el paradigma mediático un escándalo como las venta de los tres brazos con todo y persona.

Muchas veces, el testaferro es una persona en la escala económica y social alta, lo cual dificulta desmantelar y desmadejar. 

Desde el punto de vista gerencial, en cuanto al control y fiscalización del Lavado, producto de la malversación de fondos, de la corrupción pública, no ha tenido éxito. Ni siquiera el rol que le compete a la Cámara de Cuentas para evaluar y monitorear las declaraciones patrimoniales de bienes, se llevan a cabo. En el Sector Privado, la evasión de impuestos, que es muy alta: 32% entre evasión y elusión, forman parte del Dinero Negro en sentido amplio, que consiste en dinero que no ha sido declarado, sea cual sea el motivo.

La sociedad requiere asumir una verdadera lucha contra la corrupción, pues ésta se convierte en un eje transversal negativo que lacera todo el tejido social, drenando la sociedad y haciéndola más inequitativa, más desigual, impidiendo que necesidades básicas (agua, luz, salud y vivienda) del Siglo XIX y XX, estén, ahí, imperturbable en la segunda década del Siglo XXI. 

Démosle un golpe de timón a ese cáncer de la corrupción en toda su manifestación. Asumamos con tesón esa hermosa frase del gran líder Nelson Mandela, cuando decía “No hay pasión alguna en conformarse y hacer el mínimo esfuerzo, ni aceptar una vida que no esté a la altura de lo que cada cual es capaz de vivir”.