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ENMIENDAS DEL HOMBRE / Compartiendo lo aprendido

Escrito por ÁNGEL LEONARDO ROJAS PERALTA / ingangelrojas@hotmail.com.

De acuerdo a mi fe, nacer de nuevo es la única manera de encender nuestra propia luz, así vivir una plenitud que solo habita en el ser, y que solo proviene de Dios. Difícil de entender, más aun lograrlo, si no se experimenta en esencia propia un encuentro que muestra el camino al convencimiento de lo divino. Sin más mérito que el deseo indescriptible de ser algo más que una estadística sin sentido, alguna vez toqué fondo respecto a mis acciones y propósito, lo que me ha permitido experimentar la enorme diferencia entre estar confundido y segado por lo perecedero, frente al tesoro inconmensurable del espíritu, el amor.

En esta tarea de renacer, he aprendido a cada vez reaccionar menos, ya sea frente a las adulaciones o las agresiones. Dejando que las cosas fluyan he visto mermar las agresiones a mi vida, y la paz cada vez me es más posible. Entonces, el desapego se ha convertido en algo lógico por lo temporal de la mi existencia física, lo que me ha quitado un gran peso de los hombros.

Extraordinarios, resultados me hacen reconocer el valor del perdón. Liberarme de odios y rencores me ha desintoxicado de pensamientos que solo lograban llenarme de incertidumbres que me impedían amar la vida. Este acto me ha permitido liberarme del ego y vivir más desde mi conciencia.

Como riquezas no considero todo lo que deseo tener, sino todo lo que no me hace falta. Al  no poder lograr que las personas me amen, solo me dejo amar por quienes así deciden que mi vida no les agrede. Aun, cuando ciertas situaciones llenan mis ojos de lágrimas, me las arreglo para retomar la esperanza y poder decir que estoy bien, así dejo de desperdiciar el tiempo en algún pasado sin futuro.

Me sacudo el polvo cada día, me reinvento cuantas veces sea necesario, reinicio tras cada eventualidad no deseada, por eso he elegido solo pensar en tareas puntuales, como las del trabajo, y me permito solo ser el resto del tiempo, creando espacios de oración y silencio en soledad para llenarme de Dios.