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DETRÁS DEL HORIZONTE / Agradecimiento al Jefe

Escrito por DARÍO YRIZARRY / dr_yrizarry@hotmail.com.

Muy pocos medios se atrevieron a destacar (e incluyo el gobierno central) el pronunciamiento público que hiciera la nueva, flamante y multimillonaria embajadora de los Estados Unidos señora Robin Bernstein, relacionado al desbordamiento en loas a favor de la figura del dictador Rafael L. Trujillo Molina para así, con su silencio, restarles importancia y trascendencia a la misma a la misma.

Este reconocimiento de la embajadora nos remonta al 1940-42, época en que Heatler habría iniciado el holocausto en contra de todo aquel que para los alemanes no eran puros, donde fueron asesinados entre 15 a 20 millones de personas y dentro de este número, relata la historia que 6 millones de Judíos murieron, exterminio que culminó con el plan macabro llamado “solución final”, consistente en el asesinato del mayor número de estos en el menor tiempo posible.

Pero la verdad ha de ser dicha en cualquier escenario oportuno; y lo cierto es que muchos judíos salieron de la Alemania nazi despavoridos rumbo a diferentes países en el mundo, unos haciendo uso de su generosidad le abrieron las puertas dándole protección y librándolos del más grande evento apocalíptico provocado por el Tercer Reich; otros, por razones conocidas no hicieron lo propio, manteniendo las puertas cerradas a una situación de humanidad. Dentro de esos gobiernos proteccionistas de la época, estuvo presente la solidaridad del dominicano, representado por el dictador Rafael Leónidas Trujillo M., quien no tuvo dudas de su decisión.

Pero la verdad ha de ser dicha en cualquier escenario oportuno; y lo cierto es que muchos judíos salieron de la Alemania nazi despavoridos rumbo a diferentes países en el mundo

Por tales razones, no hubo mejor escenario y oportunidad más brillante para la embajadora, en tierra dominicana y en presencia de una batería de periodistas ávidos de noticias calientes, para expresar agradecimiento al Jefe en nombre de su descendencia judía por haberlos acogido en tiempos tan difíciles de la historia. Los funcionarios del gobierno no se inmutaron.

A propósito de los escarceos hechos por autoridades dominicanas en relación al cumplimiento del artículo 1 de la Ley 5880 del 3 de mayo de 1962, donde nos advierte a los “dominicanos” que todo aquel que alabe o exalte a los Trujillo o su régimen se considerará y juzgará como autor de delito contra la paz y la seguridad públicas, y sigue diciendo que “será castigada con prisión de diez días a un año o multa de diez a quinientos pesos oro o ambas penas a la vez”.

Sin embargo, la señora Bernstein a escasos días de su integración como Embajadora se despacha exaltando y agradeciendo no solo al jefe sino a la familia Trujillo el haber acogido a cientos de judíos que huyeron del régimen del Führer en el 1942. Dichas loas y exaltaciones no provocaron aquella pose de ultranza y negación de una era que fue realidad y que dicho protagonista (Trujillo) el dominicano ha tenido que retrotraerlo y desear su retorno debido al robo, saqueo y mal manejo en la cosa pública de los gobiernos democráticos que les han sucedido. Para la embajadora esta ley no surte efecto acorde con la postura sumisa asumida por nuestras autoridades. Para aquellos que piden un cambio radical de mano dura, la sola mención de ese fantasma, es una herejía.