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DETRÁS DEL HORIZONTE / …A costa de fuego y sangre

Escrito por DARÍO YRIZARRY / dr_yrizarry@hotmail.com.

La admisión de culpabilidad del señor Amauris Cabrera frente a la magistrada Yissel Soto en relación a la muerte de los señores Ángel Javier y Overnys Guerrero, pone en evidencia la existencia de varios carteles choferiles que operan  ocultos bajo el manto de los sindicatos, en este caso uno de ellos dirigido por los “honorables” señores Arsenio Quevedo y el regidor Erickson de los Santos Solís, donde la vida de un compañero vale menos que una mosca y cualquiera que ose ocupar los espacios donde uno de estos vándalos ejerce dominio, es aplastado y quitado del medio por asesinos al servicio de los mismos, quienes han sido acusados formalmente de integrar una banda de sicarios cuyo trabajo es ejecutar choferes (sus propios compañeros) para así controlar las rutas de transporte público, siempre de acuerdo a las acusaciones presentadas por la Fiscalía del Distrito Nacional.

Por lo que estamos ante una copia exacta del mudus operandi de los carteles de las drogas cuyo patrón y protocolo han sido asimilados eficientemente. Pero lo penoso de este tétrico panorama es que estos gremios de choferes “pobres padres de familia” son operados por personas inescrupulosas que se han enganchado a la política y ocupan cargos que fueron elegidos por el solo hecho de haber aportado altas sumas de dinero a los partidos políticos, a quienes no les importa quien aporta, sino cuanto aporta. No tienen mérito alguno para ocupar los cargos que hoy ostentan.

La libre empresa sin monopolio consagrada en el artículo 50 de la constitución dominicana ha sido coartada y cercenada por grupos delincuenciales amparados en unos mal llamados sindicatos de transporte y aupados por los partidos políticos, derramando sangre dominicana a costa de colocarse sin competencia alguna en la supremacía del “negociazo”. Y el caso más reciente de la debilidad institucional y pobre ejecución de nuestras leyes e irrespeto a la constitución lo fue el “acto vandálico” y delincuencial provocado por los propios ejecutivos de Aptpra y Sitrabapu encabezado por el señor Junior Castro Montilla en contra de (Metro Tours). Algo insólito.

El negocio del transporte a nivel nacional es lucrativo porque tiene como elemento atractivo el trasiego de cantidades incalculables de galones de combustible exonerado, más los préstamos millonarios cedidos a estos empresarios para ser invertidos en compras de unidades en una supuesta renovación del parque vehicular que nunca vemos, concesiones que se consiguen como un regalo (pago) proveniente de acuerdos políticos y chantaje a los gobiernos de turnos.

Los gobiernos no han podido arrancarse de sus entrañas ese parasitismo de los sindicatos de transportes, debido a lo que siempre hemos predicado: el clientelismo político aupado por ellos mismos lo sustenta.