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DETRÁS DEL HORIZONTE / Odio iracundo

Escrito por DARÍO YRIZARRY / dr_yrizarry@hotmail.com.

La comunidad haitiana en el estado de Nueva York fue protagonista de la más burda, miserable y descabellada acción de desprecio que se siente por una comunidad laboriosa y solidaria como la dominicana. Es la declaración de odio más convincente de todos los actos que el haitiano ha mostrado en contra de la dominicanidad a través de la historia. Es el éxtasis de la mediocridad, frustración y envidia que sienten hacia los dominicanos por el solo hecho de ver nuestra patria avanzar con pasos firmes hacia el progreso mientras ellos siguen varados en el siglo pasado por su propia culpa, por su mismísima  y grandísima culpa como rezan los católicos.

Nos referimos a la solicitud que le hicieran estos amargados ciudadanos haitianos al Estado de nueva york para que retiraran la estatua de nuestro insigne padre de la Patria juan Pablo Duarte, con la excusa de que el patricio dominicano lideró la lucha por la independencia de la parte oriental de la isla “a costa de una actitud segregacionista”. Que irrespeto!

Con este comportamiento irracional han obviado todo lo que la republica dominicana ha hecho por sus ciudadanos, a pesar de que estamos carentes todavía de los servicios básicos como agua potable, energía eléctrica, entre otros. Olvidan cual gato que cierra los ojos cuando se les da de comer, que literalmente nos hemos quitado la comida de la boca para dárselas a ellos, que sus parientes hacen vida pública junto con los dominicanos de aquí y sus mujeres paren en nuestros hospitales sin costo a cargo.

La élite haitiana, aquella que ha desgarrado su patria robándose el dinero del estado engrosando sus cuentas en bancos extranjeros, aquella que emigra e invierten en Europa porque nunca han creído en sus propias gentes actúan cual perpetradores y profanadores de la historia, brujos y “criminales sociales”, hacedores de rituales tal cual ocurría en la edad media. Es un odio iracundo.

En los hospitales ubicados en las provincias Independencia, Dajabón y Pedernales ocurren más nacimientos de haitianos que de dominicanos, confirmado con números estadísticos por el director del Servicio Nacional de Salud señor Nelson Rodríguez Monegro, quien también habló de los “tours” para haitianas embarazadas, tema que yo había tocado en un artículo anterior.

A nosotros parece que se nos ha metido una especie de “piedrecita en el zapato” con los organismos internacionales. Ahora el PNUD sugiere un encuentre binacional (que nunca han dado resultados) para que con mucho dialogo las autoridades busquen una solución a esto sugiriendo la creación  un programa de cooperación, como si nosotros estamos obligados a cargar con ese problema social de su propia autoría. ¿Hasta cuándo señor presidente?