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PROTAGONISTA - Idalia Corporán

Escrito por Génesis Pache gpache@editorabavaro.com.

“El magisterio es una carrera de amor, porque es algo que no tiene precio”

“Antes sentábamos a los estudiantes hasta en block y en latas, porque la carencia del mobiliario siempre ha existido. Algunos estudiantes traían sillas de sus casas

Bávaro. La educación en esta zona turística ha avanzado a través de la historia, pero es bueno recordar cómo inició todo. En casos como este, quién mejor que la maestra y actual directora del Centro Educativo Inicial y Básico Los Manantiales, Idalia Corporán, la cual cuenta ya con 25 años ejerciendo el magisterio en esta comunidad.

Oriunda del municipio cabecera, Higüey, Corporán llegó a esta zona en el año 1991, a impartir clases en un lugar llamado Suero, cercano a Juanillo. Decidida a ser enfermera, el destino la llevó por caminos que hicieron que se inclinara por la Educación.

Idalia Corporán detalló que su decisión de ser profesora se debió a que cuando llegó el momento de ir para la universidad no tenía definido lo que iba a estudiar, y que de repente le dieron el test psicológico, y pese a que ella prefería la Enfermería, en la prueba le salió Educación.

La maestra de cientos de niños de esta zona empezó a estudiar orientación en la universidad, y antes de finalizar dicha carrera fue nombrada por el Ministerio de Educación. Su labor en las escuelas inició supliendo licencias en algunos centros educativos de Higüey.

AQUELLA ÉPOCA

Con solo una semana dando clases en Suero, Corporán entendió que aquel lugar no era donde quería estar. Al no querer regresar allí, fue entonces enviada a Verón, a la escuela de Los Manantiales.

Corporán señaló que en aquella época, en 1991, había unos directores de núcleo en Educación, y que el de La Otra Banda se empeñó en que ella viniera para acá, porque hacían falta profesores. Precisó que en aquellos momentos en los que arribó a Verón solo había un profesor.

Narró que cuando empezó a viajar ya había carreteras normales para llegar a esta localidad, pero que tenían problemas con el transporte, porque debían venir en camiones que cargaban carbón. Agregó que a veces también venía pagando pasajes.

“Al llegar a la zona, ya la calle estaba hecha, no tan bien desarrollada como está ahora, pero ya estaba hecha. A veces me cargaban para subirme en los camiones; en ocasiones llegaba mojada, por la lluvia en el camino, y me secaba dando clases”, recordó.

La precariedad es algo que siempre ha caracterizado la Educación en la República Dominicana. Corporán contó que a su llegada solo tenían dos aulas de madera, ubicadas en el mismo lugar donde está hoy el centro, pero con menos espacio y terreno.

Dijo que el profesor que estaba le asignó el aula que no tenía el caballete, y cuando llovía ella se paraba “como la gallina con los pollitos”, del lado en el que había techo, para no mojarse.

“Fue una época de muchas dificultades, pero que yo hoy recuerdo y hasta sonrío. Esas situaciones ayudan a uno a ser mejor cada día, y a tratar de soportar las adversidades de la vida”, rememoró entre sonrisas Idalia Corporán.

Para esta profesora, que cumplió el pasado ocho de enero 25 años impartiendo docencia en esta zona, cuando se pasan necesidades las personas tienen que aprender a caerse y levantarse, continuar y sacudirse el polvo.

Haciendo una retrospectiva, Corporán aseguró que al llegar la matrícula de niños era muy bajita, de alrededor de 60 estudiantes, y que después empezaron las madres a verle y a traer sus hijos. Llegó a tener un primer grado de 60 estudiantes, y un multigrado de tercero y cuarto con alrededor de 40 niños.

Señaló que la matrícula aumentó a unos 300 estudiantes y hubo que empezar a traer más maestros. Corporán ha sido profesora de muchos jóvenes y adultos que hoy hacen vida en esta zona turística, a los cuales recuerda con agrado.

“Antes sentábamos a los estudiantes hasta en block y en latas, porque la carencia del mobiliario siempre ha existido. Algunos estudiantes traían sillas de sus casas. Yo creo que he hecho un trabajo del cual me siento orgullosa, porque he tratado de hacer mi labor de la mejor forma posible”, refirió.

Idalia Corporán junto a los alumnos más pequeños que estudian en el Centro Educativo Inicial y Básico Los Manantiales

EL MAGISTERIO

Para Corporán, los momentos más importantes dentro de su carrera se dan cuando puede ayudar al otro,brindándoles soporte a los niños. Se considera una persona atrevida, porque ha sido capaz de ir a casas a buscarles los zapatos debajo de la cama a algunos estudiantes, porque ellos aseguran que no tienen, y la mamá le ha dicho lo contrario.

“La carrera de Pedagogía es una carrera de amor, porque yo digo que esto no tiene precio, ya que uno está trabajando en un área donde tiene que tener esa inclinación hacia los niños, entender ciertas situaciones de ellos y ponerse en su lugar. Esta es una carrera de amor y compromiso, donde uno debe ayudar y dar lo máximo de uno. Consentir más a los hijos ajenos que a los propios”, dijo.

Corporán siente que la Educación en esta zona ha mejorado mucho, porque hoy en día se cuenta con muchas cosas que no se tenían en los años en que ella llegó. Argumentó que ahora se tienen maestros de diferentes lugares del país, que antes había que mandar a los estudiantes a estudiar a La Otra Banda, porque las escuelas aquí solo llegaban hasta sexto grado, pero que ahora no, porque existen centros para realizar el bachillerato.

“Creo que a esta zona le hace falta el carácter de las autoridades; el deseo de que la educación crezca más; que se invierta en mobiliario en las escuelas. Por estar en un área lejana, muchas veces las cosas no llegan y se tiene muy poco interés en los niños de esta localidad”, sugirió.

Para Corporán, la deserción escolar se puede enfrentar con la preocupación de la familia, los padres haciéndose cargo de los niños, cumpliendo con su rol y no dejándole todo a la escuela.

MÁS DE IDALIA

Esta profesora a tiempo completo tiene tres hijos. Entre lágrimas recordó que su primer hijo, Juan, falleció con apenas cinco años, pero que le quedan dos hembras y un varón. Actualmente, tiene dos nietas a las que dijo que quiere bastante.

Corporán se describe como una persona de sentimientos nobles, que a pesar de tener una cara dura se doblega fácilmente. Se cree capaz de hacer muchas cosas; es emprendedora, decidida y con defectos como cualquier ser humano. Les aconseja a los demás que traten de ser más humanos.

Cada día, esta maestra se levanta a las 5:00 de la mañana, toma un autobús del trasporte público a las 6:30, para llegar alrededor de las 7:30 a la escuela, y allí pasa el día completo. Se marcha casi a las 7:00 de la noche para su casa, en Higüey.

Fue en 1995 que Idalia Corporán pasó a ser la directora del Centro Educativo Inicial y Básico Los Manantiales, pero siguió dando clases en las aulas, hasta el 2007. Hoy la matrícula es de alrededor de 840 niños, ubicados en una doble tanda, y cuenta con un personal de once maestros y una coordinadora.