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PROTAGONISTA - Padre José Eusebio

Escrito por Génesis Pache gpache@editorabavaro.com.

El padre José Eusebio es el párroco de la Parroquia Jesús Maestro en Bávaro

Bávaro. José Eusebio, cura de la Parroquia Jesús Maestro, en Bávaro, es un sacerdote dedicado a la labor cristiana, quien aprendió de su madre el servicio para su comunidad y quien obtiene motivación a través de su fe y del ejemplo brindado por Jesús de Nazaret.

Un sacerdote es alguien con un llamado a servir, labor a la que se ha dedicado José Eusebio desde los veinte años, cuando se volcó a su profesión. Ayudar a los demás, siempre lo ha movido y llevado a ser quién es hoy en día, un líder de la Iglesia católica en esta zona turística de Verón-Bávaro- Punta Cana.

“La fe es lo que me motiva diariamente a realizar mi trabajo; lo segundo es el compromiso de todo ser humano de trabajar, servir, amar, entregarse, colaborar y progresar. Mi misión es, sobre todo, por la fe; me mueve la fe en Jesucristo, que me envía a trabajar, ayudar, compartir y servir”, dijo.

A este párroco le impulsa ser feliz, porque esto significa conocer a Jesucristo y poder servirle a los demás. Eusebio, desde niño, se mantuvo asistiendo a la Iglesia, porque sus padres lo llevaban.

EL LLAMADO Y LA VOCACIÓN

“Los paradigmas de mi vida eran sacerdotes canadienses, quienes estaban en mi comunidad y atendían la Parroquia de Las Mercedes, en Hato Mayor, e iban al campo a visitar los enfermos; a dar la misa y la catequesis”, señaló Eusebio.

Precisó que él observaba a esos sacerdotes que no les importaba montarse en un caballo e ir por el lodo, sufriendo para llegar adonde estaba la gente. Manifestó que al ver esa situación se motivó, porque esos padres que no eran dominicanos se entregaban tanto al país y entonces sentía que él también podía hacerlo.

El padre Eusebio contó que Dios se vale de otras personas para que les digan a otros qué hacer, porque aseguró que hay intercesores. Recordó que él siempre estaba en la Iglesia,pero que descubrió su vocación porque había una señora en la comunidad que le decía –usted va a ser sacerdote-, y él no entendía nada.

Precisó que veía que el sacerdote era muy distinto a él, que había una diferencia del cielo a la tierra, por asuntos culturales. “Me di cuenta que tenía la vocación, porque un día se me ocurrió irme a sentar al parque, algo muy extraño en mí, porque yo no tengo esa cultura y un joven que era mi compañero del liceo se me acercó y me preguntó si yo quería ser sacerdote, y yo le dije que sí. Él me dijo que había una jornada vocacional, donde iban a elegir los futuros jóvenes para entrar al seminario y ser sacerdotes”, agregó.

A partir de aquel momento, siguió en su vocación y se motivó hasta el día de hoy. Inició ya teniendo veinte años. Entró al Seminario Menor San Pablo y al Colegio de La Salle, en Higüey. De allí pasó a estudiar filosofía, en el Seminario Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo.

“El sacerdocio es una vocación; una llamada desinteresada con la que se gana no un sueldo, sino la vida eterna. Si Dios me llama, yo debo responder, porque si no respondo viene la desobediencia que no es de Dios”, argumentó.

SU ARRIBO A LA ZONA

Antes de llegar a esta zona turística de Verón-Punta Cana, el padre Eusebio se encontraba trabajando en la Parroquia Santa Cruz de El Seibo, por alrededor de seis años. Mientras estuvo en aquel lugar, contó que se produjeron dos ciclones que tornaron difícil la situación.

Aseguró que aquella situación y el constante trabajo en los campos de reconstrucción de casas, provocaron en él un agotamiento. Refirió que se sintió mal de salud y fue cuando le preguntaron sí quería que se abriera una Iglesia, aquí en esta zona, para venir para acá.

En aquellos tiempos, según el padre, lo único que había como católico en esta demarcación era una capilla, en un sitio llamado Suero, cerca de Juanillo. En esa localidad se encontraba un señor de nombre Dingo, junto a su familia, quienes eran los únicos que tenían un lugar donde el sacerdote iba a celebrar misas.

“Había una urgencia en la zona turística de fundarse una parroquia, porque la presencia católica estaba ausente. Yo vine en el 2002 y era interesante ver aquella situación. Me dijeron que iba a ser párroco desde Cabo San Rafael hasta el último hotel de Uvero Alto y por Verón hasta La Jarda. Yo vine sin carro ni casa”, recordó.

Eusebio reconoció que gracias a Dios encontró mucho apoyo de la gente y lograron así hacer una pequeña capilla en Verón, la cual aún se conserva. Precisó que iniciaron con pocas personas y que en la zona de Bávaro oficiaba misas donde lo invitaban, hasta en los parqueos. Señaló que la primera misa que realizó fue en la Plaza Genaro.

Conforme el tiempo fue pasando, sus superiores decidieron dividir la zona y compartir el trabajo con otro sacerdote. Al padre Eusebio le correspondía la zona de Bávaro, con el mismo problema de no tener parroquia, donde solo estaba Dios y la gente.

Explicó que el lugar para construir la parroquia era un monte, y que el día en que llegó a tomar posesión se buscó una mesita y las personas estaban de pies para hacer la celebración. Eusebio aseguró que desde el principio pensó que no quería hacer una Iglesia pidiendo dinero, por lo que pidió a Dios en oración que pusiera personas en su camino que ayudaran en esta obra.

Los colaboradores empezaron a aparecer e hicieron sus contribuciones. La construcción se hizo con aportes puntuales de quienes querían ayudar; algunas de las compañías iban y hacían el piso, los baños, el techo, entre otras cosas. La parroquia se inició en el 2006 y se terminó de construir en el 2009, cuando se hizo la consagración del templo.

JOSÉ EUSEBIO

El padre Eusebio proviene de un lugar que pertenece a la provincia de Santa Cruz de El Seibo. Es oriundo del Distrito Municipal San Francisco y Vicentillo, donde estuvo hasta los veinte años.

Durante su infancia, este sacerdote trabajó en el campo. Su progenitor murió cuando tenía apenas un año, y antes de morir le pidió a una prima que lo criara, junto a su esposo. Su madre biológica murió cuando él tenía ya veinte años, pero no se crió con ella.

A su madre de crianza la describió como una mujer muy comunitaria y de pueblo. Su padre de crianza era alcalde de campo, así que todos los problemas llegaban a su casa. A Eusebio lo hace feliz el hecho de que Dios lo creó para Él y para servir. Su mayor alegría es cuando alguien lo necesita y él le puede servir.

“Cuando alguien tiene una dificultad, yo quiero estar allí, ayudándole. El cristiano, los problemas los vuelve alegría y trata de interpretarlos. La tristeza no viene de Dios. La preocupación es dañina; lo que es bueno es ocuparse de las cosas, no preocuparse. Preocuparse es actuar antes de las situaciones y el que actúa antes se desespera y no espera”, refirió Eusebio.

Le aconsejó a la sociedad dominicana a que vuelva a los valores morales y, sobre todo, que se vuelvan a respetar los días patrios, como el de Juan Pablo Duarte. Pidió que esas fechas no se cambien, para que los niños aprendan, porque ahora esas efemérides patrias se celebran en cualquier día.

¿QUIÉN ES?

Nombre: José Eusebio
Edad: 66 años
Nacimiento: 10 abril 1949
Ocupación: Sacerdote
Libro: La Biblia y ¿Cómo ganar amigos?
Pasatiempo: Llenar crucigramas y ver juegos de béisbol.