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La venta de drogas y la prostitución están a la orden del día en sector El Cortecito

Escrito por Julio González jgonzalez@editorabavaro.com.

La venta de drogas y la prostitución están a la orden del día en sector El Cortecito

El Cortecito. Es una de las principales y más concurrida zona del Distrito Verón-Punta Cana, que recibe a cientos de personas diariamente que disfrutan de la playa del lugar, los restaurantes, bares y en las noches de locales que ofrecen todo tipo de presentaciones.

Pero este sitio de trascendencia turística está afectado por varios problemas que inciden negativamente en sus espacios, como la inseguridad, la venta y distribución de drogas, la prostitución, la falta de parqueos públicos, la presencia de vendedores ambulantes y la erosión significativa de sus playas.

Las personas que hacen vida permanente en El Cortecito aseguran que tienen que convivir con estos males diariamente, y que además afecta la imagen de esta área turística, sin la esperanza de que las autoridades nacionales, provinciales y distritales accionen en mejorar el espacio costero.

Asimismo, esperan por la cantidad de promesas hechas en estos últimos años, que incluyen la recuperación de playa, la eliminación de los vendedores ambulantes y un plan de readecuación de la zona, que permita al menos minimizar parte de los problemas que en la actualidad enfrenta el lugar.

El presidente de la Asociación de Propietarios y Comerciantes de El Cortecito, Ariel Carreras, dijo que los puntos de venta de drogas en este espacio están instalados desde hace varios años. Asegura que esta situación no ha sido un secreto para nadie, incluyendo las autoridades correspondientes, como el Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur), la Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrim) y la Dirección Central Antinarcóticos (Dican).

“Todo el mundo sabe quiénes son los que están vendiendo drogas, los conocen, los señalan y lo peor es que saben quiénes son las personas que la distribuyen. Por lo general, en el famoso callejón de acá, de El Cortecito, es donde se vende”, expresó Contreras.

Indicó que la situación toca niveles alarmantes, porque en su gran mayoría son jóvenes que venden drogas, y en muchas ocasiones abordan las guaguas que trasladan turistas a la zona.

Además, destacó que el Cestur está al tanto de toda esta situación, puesto que esto ocurre principalmente en horas diurnas, dado la alta presencia de visitantes en la zona, que también es aprovechada por las mujeres que ofrecen servicios sexuales.

En cuanto a la prostitución, señaló que son las nacionales haitianas las que más se dedican a esto, abordando inmediatamente a los extranjeros que apenas pisen El Cortecito para conocer el área.

“Si la Dican, el Dicrim y todos los organismos que deben actuar ante estas situaciones funcionaran, ya el callejón hace rato que estaría cerrado, porque incluso algunos vendedores de drogas utilizan balanzas, pero es una situación que pareciera genera temor y por ende no actúan, como es el caso de los propios agentes del Cestur destacados aquí”, acotó Carreras.

Hizo un llamado a todas estas instituciones a desarrollar acciones que permitan controlar estos problemas y que además fortalezca la imagen turística de este espacio, que de seguir enfrentando todos estos males, se verá afectada considerablemente ya que el visitante no querrá acudir a la zona.

Mujeres ofrecen dar masajes y otros “servicios” a los turistas que visitan esta área turística.

SERVICIOS SEXUALES

Al llegar a El Cortecito hay muchas mujeres que se acercan a los hombres, sobre todo los extranjeros, para ofrecer sus servicios sexuales y tratan de convencerlos de que “la pasarán muy bien y no se arrepentirán”.

En una de las tiendas que vende todo tipo de bisuterías alusivas a la zona turística, está sentada una nacional haitiana que se acerca a los caballeros que visitan el establecimiento, para ofrecerles un “masajito” en una habitación dispuesta al final del mismo negocio.

La mujer cobra 1,000 pesos la sesión de masajes, con una duración aproximada de una hora. La habitación donde ofrece el servicio tiene dos camas, aire acondicionado, aceites, esencias y unas velas encendidas.

También, el cliente, además del masaje, puede ser complacido “con otra cosa” si así lo desea, pero ya es un costo adicional a los 1,000 pesos. El local, durante las horas del día, parece ser poco concurrido, razón por la cual la mujer que ofrece estos servicios se sitúa en la puerta del establecimiento y asegurar la jornada.

Algunos caballeros se acercan a preguntar de esta “sesión de masajes”, pero la mujer trata de convencerlos y los invita a la habitación para que puedan convencerse que no se arrepentirán del servicio.

Al caer la tarde, las féminas que se dedican a estas actividades ya van ocupando puesto en las zonas de mayor presencia de turistas de El Cortecito, acercándose a ellos y dando a conocer los servicios que ofrecen, y si les preguntan también dan a conocer los precios.

NARCOTRAFICO

Un vendedor de la zona de la playa, que pidió el resguardo de su identidad, aseguró que durante las horas de la noche y la madrugada el lugar se convierte en un verdadero infierno, porque, según él, ha visto cómo se comercializa la droga libremente y hasta algunos paquetes que en ocasiones se ven caer.

“Esto es terrible aquí con eso, tanto en la playa como en la entrada de El Cortecito. En ese callejón venden droga a toda hora, y esa cuestión la sabe todo el mundo. Otra cosa aquí es la delincuencia, ya que se han realizado robos constantes en las últimas semanas, sobre todo de noche”, denunció el negociante.

Dijo que el pasado jueves, aproximadamente a las 6:00 de la tarde, una pareja de turistas fue asaltada ante la presencia de varias personas.

“Nosotros no queremos que esto continúe así porque entonces nadie va a venir para acá, y eso es muy peligroso para la actividad turística. Las autoridades deben poner la mirada más en El Cortecito y atender todos estos problemas”, aseveró la fuente.

Durante el día, la presencia de agentes del Cestur es notable, más hacia la zona de la playa, donde por lo general concurren los turistas. A estos efectivos policiales se les ve patrullando, pero al caer a tarde cae también la vigilancia y por ende la zona que sin resguardo.

AUTORIDADES

El coronel Osvaldo Pérez Feliz, comandante del Cestur en Verón-Punta Cana, enfatizó que todas estas denuncias deben formalizarlas ante la institución que dirige, puesto que eso no ha ocurrido hasta el momento.

“Nosotros cumplimos con nuestro deber en el área. Incluso, hemos logrado frenar considerablemente la arrabalización que imperaba en El Cortecito. Antes de los últimos huracanes del año pasado el lugar era espantoso, y nosotros hemos hecho un arduo trabajo de reubicación en ese espacio”, indicó Pérez Feliz.

Exhortó a los vendedores y propietarios de establecimientos a denunciar situaciones de ventas de droga ante la DNCD y el Dican, quienes son los organismos especializados en este tipo de temas.

A su juicio, todas las irregularidades que se suscitan en El Cortecito no pueden ser atribuidas al Cestur, y por el contrario los agentes se han ganado “enemigos”, porque han acabado con la arrabalización y la presencia de vendedores ambulantes en la zona.

“Las denuncias deben ser fundamentadas y formalizadas, consideramos que estamos desarrollando un buen trabajo y actuamos en todas las situaciones que ameritan nuestra intervención como organismos de seguridad turística”, destacó Pérez.