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Patronos obvian normativas y continúan transportando a los obreros como reses

Escrito por Jean Garrido redaccion@editorabavaro.com.

Patronos obvian normativas y continúan transportando a los obreros como reses

Verón. El Distrito Municipal Verón–Punta Cana es una de las zonas de mayor crecimiento inmobiliario en República Dominicana, por sus hoteles con servicio todo incluido y los complejos habitacionales que ofrecen oportunidades a diversas empresas constructoras.

No obstante este dinamismo, a muchas de esas constructoras no les importa la seguridad laboral de sus empleados para ofertar mejores precios a sus clientes.

Uno de los abusos laborales más característicos de ciertas empresas del sector inmobiliario, es el transporte de sus empleados, que en muchos de los casos se trasladan apiñados en la parte trasera de un camión o camioneta, sin ningún tipo de condicionamiento para transporte humano.

“Generalmente, lo que buscan las constructoras es no gastar en un transporte adecuado para sus empleados, para así asegurar una parte del presupuesto de obras sin disminuir la calidad de las terminaciones”, explicó Kilvio Tió, presidente de la Asociación de Desarrolladores y Constructores de la provincia La Altagracia (Adecla).

Pero es que las condiciones de traslados son paupérrimas, hasta llegar al punto de que la forma en que se realiza el transporte de obreros de la construcción y el de ganado o animales para sacrificio con fines comerciales, tiene mucho de diferencia.

“Cuando me monté por primera vez, dije: “¡Oh! ¿Y es que somos vacas? Pero nadie más se quejó, y luego me acostumbré a viajar de esa forma”, dijo Emérito Mejía, un albañil que ofrece sus servicios a distintas constructoras.

No obstante, Mejía tiene 12 años trabajando como albañil y explicó que ahorró lo suficiente para comprarse un motor, y así evitar ir al trabajo apiñado y con alto riesgo de caer del vehículo que los transporta. Esto explica que ser correctamente transportado no es cuestión de derecho, sino también de superación personal y profesional.

Y como la ignorancia es la madre de la maldad, de todos los demás vicios y gran amiga de la necesidad, los obreros temen perder la oportunidad de trabajar sin saber que la Ley 63-17 impone a las empresas la obligatoriedad de transportar a sus empleados con ciertos estándares de calidad y seguridad.

“Uno se tiene que montar porque tiene que montarse, porque si no te quedas y no se puede reclamar, porque si no, pierdo el ganarme los 800 o 900 pesos de ese día de trabajo”, dijo Mejía, quien tiene dos hijos y una esposa que dependen de su trabajo.

AMET poniendo una multa a un camión de obreros

Según datos de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), mensualmente, en la zona de Verón–Punta Cana se aplica un promedio de 105 multas a conductores que transportan a los obreros en condiciones inapropiadas.

“Yo siempre intento evitar dar el servicio de transporte a los obreros, porque eso es un gasto muy alto y lleno de imprevistos”, explicó el arquitecto Willy Alburquerque, presidente de una constructora. Señala que al momento de brindarles transporte a los obreros se puede tener el riesgo de algún accidente y la empresa debe costear los daños causados.

“También, no puedo darme el lujo de comprar un camión cama larga y montarlos atrás y que vayan como vacas, porque es una inversión muy grande”, explicó el arquitecto. Un camión usado se puede conseguir desde un precio aproximado de 600 mil pesos, por lo que a veces el presidente de la constructora recurre a usar una de las viejas camionetas de sus maestros constructores.

No obstante, según la Ley 63-17, sobre Transporte Terrestre y Seguridad Vial, el espacio para transportar humanos debe estar condicionado con ciertos estándares de seguridad y comodidad, como asientos, cinturones y barrotes de seguridad. Esto significa que no se trata simplemente de tener un camión cama larga para resolver el problema.

Según informó a este medio el departamento de comunicación del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intran), toda normativa de transporte de personas está sujeta a la Ley 63-17. No obstante, indican que siempre pondrán en evaluación cualquier transporte que supere el límite de personas, si este está condicionado para transportar a seres humanos, pero que llevarlos todos apiñados es contra la ley.

CON LA UNIÓN LLEGA EL PROGRESO 

“A falta de que las empresas constructoras quieran brindar un servicio de calidad humana, los que debemos empoderarnos somos los obreros y exigir nuestros derechos”, explicó Luis Felipe Santos, secretario general del Sindicato de la Industria de la Construcción (Aferticom).

Y como un ejemplo claro de la teoría de la espiral del silencio, que explica que la minoría se impregna a los alineamientos culturales de la mayoría, según el representante de Aferticom, el trato de las constructoras con el sistema de transporte no sólo afecta a los obreros de nacionalidad haitiana, sino también a dominicanos y venezolanos, quienes tampoco son muy dados reclamar sus derechos.  “Nuestro sindicato lo que muchas veces hace es que nos plantamos en las estaciones en donde los transportes de las constructoras montan y desmontan los obreros, para impedir ese trato inhumano”, explicó Luis Felipe Santos.

No todas las empresas se acuñan a este sistema de transporte, sino que intentan ir “por el librito” y tratando de adherirse a los mandatos de la Ley 63-17. Sin embargo, deja mucho que desear que muchas de ellas tengan un buen sistema de transporte para evitar una infracción, y no necesariamente por el cuidado de sus empleados.

“Hay que cuidarse mucho con eso, más si se tiene una empresa que trabaja en muchos lugares del país, porque es más fácil que te pongan en punto de mira para ponerte una multa o demanda”, explicó Luis Cedeño, ingeniero especializado en terminaciones y empleado de una gran constructora.

Cedeño explicó que lo que se hace es comprar guaguas amarillas con capacidad de 52 personas, para que los obreros se transporten con seguridad y comodidad. “De esta forma, nos aseguramos de que todos o la gran mayoría de ellos vayan sentados y con seguridad, aunque la mayoría de esos choferes son muy impertinentes cuando conducen”, explicó Cedeño.

Pero a pesar de que cuando las empresas ofrecen sus servicios de construcción, muchas de ellas no tienen un servicio de transporte por la supuesta gran inversión que eso implica. “Lo que hacen estas empresas es que, por ejemplo, si el maestro constructor tiene una camioneta, este debe transportar a sus obreros en esa camioneta”, dijo Cedeño.

Eso condiciona a que las constructoras se desvinculen del transporte de los obreros y las consecuencias que eso puede canalizar, sin a ellos importarles la forma en que se traslade ese personal.