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Muerte de turista por hélice de bote refleja falta de control en negocio de excursiones

Escrito por Martín Sánchez msanchez@editorabavaro.com.

Piscina Natural en Isla Saona, donde turistas interactúan con los botes.

Verón. Amira Dhifallah, una turista alemana de 28 años, vino a República Dominicana a disfrutar de las ricas playas que se exhiben en las postales de todo el mundo, y en medio de sus vacaciones aprovechó para hacer una excusión hacia la Isla Catalina, en La Romana.

Pero la muerte la sorprendió el pasado sábado. Y es que mientras realizaba un buceo en la playa La Pared, una lancha le cruzó por arriba, causándole heridas que le provocaron la muerte, inmediatamente.

David Morel, capitán de la embarcación, declaró que sintió golpes en el bote, pero se percató del accidente cuando vio el cuerpo de la vacacionista flotando. La hélice del motor le cortó el hombro y brazo izquierdo, en tórax izquierdo y herida contusa en cadera y muslo izquierdo, según reportes de prensa.

Hace más de un año, en la zona conocida como “Piscina Natural”, en el trayecto Bayahibe-Isla Saona, también falleció una turista en igual circunstancia, cuando una lancha rápida le cortó parte de su cuerpo.

En ambos casos los capitanes de los botes no se percataron de que había turistas nadando debajo de ellos. En consecuencia, las vacaciones soñadas se convirtieron en pesadillas indelebles para esas familias, en cuyas memorias, posiblemente estarán nunca volver a Quisqueya.

PIDEN SOLUCIÓN

Estas situaciones pasan a la vista de las autoridades encargadas de la regulación de las excusiones. Desde que sucedió el primer accidente, debió limitarse las rutas de los botes y lanchas rápidas, como ya sucedió en Bávaro y Punta Cana, donde accidentes de este tipo se han reducido en su totalidad.

Cada día, viajan a la Isla Saona más de 5 mil excursionistas, y la mayoría de las embarcaciones hacen paradas en el trayecto, para que los turistas realicen snorkeling, actividad que consiste en bucear en la superficie para observa peces.

En ocasiones, los turistas se pierden debajo de los botes, lo que representa un peligro de ser devorados por las hélices. Otro problema que refleja es la falta de un guía que acompañe a cada embarcación, quien, como su nombre lo indica es el orientador de las necesidades de los turistas, y también les indicará qué hacer y qué no.

Esto es una violación a los artículos 22 y 27 de la Ley 541 (Ley Orgánica sobre Turismo en República Dominicana). Sobre esto, la Asociación de Guía de Turismo de la República Dominicana (Asoguiturd) ha pedido que el Ministerio de Turismo (Mitur) regule esta situación y obligue a que todas las excursiones usen un guía, y todos los tours operadores estén autorizados para manejar turistas.

A través de un comunicado, el gremio que dirige Enrique del Rosario Soler, pide también la regulación de los capitanes de lanchas, muchos de los cuales, asegura, laboran bajo los efectos del alcohol, y que Dirección de Parque Nacionales establezca los límites e baños y buceos debidamente demarcados con boyas.