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Carlos Daniel Dalmista, héroe anónimo que murió sirviendo a su pueblo

Escrito por Edgar Moreta emoreta@editorabavaro.com.

 

A la izquierda, Daniel Dalmista junto a sus compañeros para rendir honor su hijo fallecidoVerón. Triste final le tocó al joven Carlos Daniel Dalmista, de 18 años, cuyas luces se apagaron el pasado domingo, cuando en su rol de servir al pueblo se convirtió en una de las víctimas de dos accidentes mortales que ocurrieron esa madrugada.

Alrededor de las 5:00 de la mañana, la estación recibió la alerta con relación a que el motorista de origen mexicano Francisco Javier Collins Gómez, de 26, había fallecido en el cruce de Cabeza de Toro. De inmediato, el equipo se trasladó hacia allá, cuando en el semáforo de Coco Loco, el camión en que iban chocó con otro camión tanquero, provocando el fatal desenlace. Carlos recibió golpes que le provocaron la muerte de una vez, mientras que sus tres acompañantes resultaron heridos y ya están en recuperación en sus casas.

Ese día, sus colegas lloraron su partida y le rindieron honor: cargaron el féretro en un camión de bomberos desde la funeraria municipal, pasando por el cruce de Verón en dirección hacia el norte de la avenida Verón-Punta Cana.

Sus colegas, autoridades de la Junta Municipal, miembros de la Defensa Civil y el pueblo al que sirvió hicieron el recorrido hasta la salida hacia Higüey, donde el ataúd fue montado en un carro fúnebre para llevarlo a su pueblo natal, el Batey 30 del municipio de Guaymate, La Romana, donde fue sepultado el pasado lunes.

Y es que este joven, solo tenía 7 meses realizando la labor de primer pitonero en los incendios, quiso seguir los caminos de su padre Daniel Dalmista, quien es el encargado de Operaciones en el Cuerpo de Bomberos de este distrito.

“Él me veía como yo llegaba a casa y quiso aprender lo que yo hacía (…) “le había cogido amor y al oficio”, indica su padre Daniel, quien lleva 9 años en este peligroso trabajo.

Y todo esto lo hacía a cambio de nada, solo por vocación, ya que aún no recibía un salario. Dichas palabras fueron corroboradas por Miguel Ángel Álvarez, jefe del Cuerpo de Bombero, quien definió al joven como respetuoso y cumplidor.