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Caracas: una hermosa y atractiva metrópolis envuelta en el caos de la crisis venezolana

Escrito por Julio González jgonzalez@editorabavaro.com.

Caracas dejó de ser aquel icono de modernidad y desarrollo de América Latina, como consecuencia de la severa crisis que arropa a Venezuela.Verón. Caracas, la capital de la República Bolivariana de Venezuela, es una ciudad gentil y una metrópolis trastocada por una severa crisis social, económica y política, considerada la más grande de la historia de la nación suramericana.

Puede resultar extraño, pero hay ciudadanos que día a día intentan que estas cualidades no se diluyan en el camino o, al menos, por medio de sus acciones, muestran que nada está perdido aún.

Hace poco, el 25 de julio exactamente, Caracas arribó a sus 451 años de fundada. Muchos venezolanos aseguran que esta urbe luce más lejos de sí, de aquella ciudad permeada por la modernidad, que era la entonces promesa de un país que lo tuvo todo a su favor: el petróleo, la amabilidad de su gente y la confianza de los extranjeros que llegaron para quedarse.

Hoy, la capital venezolana es espejo y vitrina del país, quedando resumida en las fallas de servicios básicos, en la falta de agua, electricidad y el déficit de transporte, problemas que se mimetizan con la imagen de una metrópolis afantasmada, de aceras derruidas y luces oxidadas. En esta ciudad hubo una época de mayor esplendor en la que sus plazas quedaban retratadas en las postales que eran presumidas por los venezolanos, caraqueños o no. Hoy la negligencia y la indiferencia se instalan en su espacio más simbólico: la Plaza Caracas, un asiento de la modernidad de 2,600 metros cuadrados, que es estampa, memoria y reminiscencia de una urbe de grandes aspiraciones, cuyos trazos arquitectónicos más gruesos dejaron de reproducirse hace más de 30 años, con la llegada del Metro.

Aún están disponibles áreas de recreación, que todavía guardan la modernidad de una metrópolis icono de desarrollo en América Latina, como la imponente avenida Bolívar, el Boulevard de Sabana Grande, la avenida Francisco de Miranda, el parque del Este, la plaza Venezuela, el Parque Nacional El Ávila y Zoológico de Caricuao.

En los actuales momentos, estos sitios siguen siendo frecuentados por los caraqueños, al igual que los centros comerciales de la ciudad, pero no con el ritmo que hasta hace unos cinco años se hacía, puesto que la desorbitante inflación y la escasez de alimentos y medicinas imposibilita a muchos irse a comerse un simple helado o una arepa (símbolo de la gastronomía venezolana).

Todavía gran parte de sus habitantes dudan en formar parte de los millones de venezolanos, que en los últimos años, han salido de su territorio a diferentes países del mundo, escapando de la crisis y buscando mejores oportunidades de vida para beneficio personal y familiar. La mayoría de los que aún están en esta ciudad no quieren despegarse de lo que queda de la gran urbe suramericana.