JBavaro Banner 728x90

Fallas de supervisión del Estado generan inobservancia de plan de manejo de minas

Escrito por Julio González jgonzalez@editorabavaro.com.

Los ambientalistas ven con preocupación la debilidad institucional para hacer seguimiento y exigir el cumplimiento de los planes de manejo

Verón. De acuerdo a la apreciación de varios expertos en materia ambiental, el Estado, a través de los ministerios con competencia en el área, no ha realizado una labor de supervisión efectiva en cuanto a la extracción de minería no metálica se refiere, puesto que las empresas del sector, en la provincia La Altagracia, incumplen con la aplicación de los planes de manejo que exige la ley y que además restaurarían las zonas degradadas.

Esta demarcación, según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, es una de las que mayor concentra industrias, en todo el país, dedicadas a la extracción de minerales no metálicos como arena, roca caliza, volcánica y coralina.

Los ambientalistas ven con preocupación el impacto que generan estas compañías, tomando en cuenta el tema de la estabilidad de los suelos, por los niveles de excavación para la extracción, pero también con el equilibrio de los ríos y manglares, además de la supervivencia de especies de fauna y flora endémicas, más en una zona de gran potencia natural y turístico, como la provincia La Altagracia.

El biólogo Luís Carvajal, con maestría en Ciencias Biológicas y quien se desempeña como coordinador de la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), consideró que la extracción ideal para las condiciones naturales de República Dominicana, es la que se hace en canteras secas, es decir, sin afluentes que pongan en riesgo el vital líquido.

Aun así, el también miembro de la Academia de Ciencias, explicó que todas estas actividades representan una afectación para el medio ambiente y deben someterse, estrictamente, a las regulaciones en este ámbito, incluyendo el cumplimiento de los procedimientos de extracción y los planes de recuperación de los espacios degradados.

“De hecho la infracción al plan de manejo ambiental es la propia violación a la ley y corresponde a las autoridades tener una supervisión adecuada y aplicar el régimen sancionatorio existente, por lo tanto detrás de cualquier explotación, donde ocurra esto, proceden sanciones administrativas y algo muy importante que la ley condena la negligencia como un elemento negativo”, sostuvo Carvajal.

Para el experto, si un funcionario permite el desacato de la normativa ambiental, éste es objeto de sanciones, pero que en la práctica no se cumple por cuanto las compañías del sector de la minería no metálica incurren en irresponsabilidad empresarial que aprovecha la debilidad del sistema de seguimiento por parte de organismos como los Ministerios de Medio Ambiente y Energía y Minas, además de la Fiscalía Ambiental.

Asimismo, Carvajal destacó que la debilidad institucional en el país es muy bien aprovechada por quienes se dedican a la actividad minera y eso agrava más la falta de exigencia de planes de restauración de áreas afectadas.

“En el caso de la zona minera, en Cabeza de Toro, hay varios factores agravantes y uno de ellos es que es un Distrito Turístico, donde una gran cantidad de operadores de este sector conviven con concesiones mineras y de no establecer con mucha claridad las técnicas de intervención podríamos devaluar un área de gran importancia económica para el país”, indicó.

La extracción de minerales no metálicos de forma descontrolada genera impactos negativos en la preservación de ecosistemas, de acuerdo a expertos

IMPLICACIONES 

El también ambientalista y arqueólogo, Domingo Abreu Collado, señaló que el incumplimiento de planes de restauración en zonas mineras explotadas, ha contribuido a constantes inundaciones en diversas provincias del país, incluyendo La Altagracia.

Advirtió que el país seguirá inundándose por doquier, ante la presencia de cada fenómeno hidrológico, debido a que la extracción masiva de agregados de los ríos ha provocado que las cuencas estén deterioradas, incapaces de retener humedad, y actúan como “un lava mano: ante cualquier gota de agua, se convierten en correntías y van a las partes llanas del territorio”.

Además, la inmensa mayoría de áreas degradas por extracción de minería no metálica en República Dominicana, tienen su bosque de galería descuidado y está el factor de que muchas de las obras civiles, como los barrios, son levantados en zonas frágiles.

Abreu Collado dijo que tanto el Ministerio de Medio Ambiente como el de Energía y Minas deben evaluar exhaustivamente el otorgamiento de concesiones mineras bien sean metálicas o no, en aras de minimizar los impactos a los recursos naturales.

“La explotación minera en el país inició con la llegada de los colonizadores españoles a la isla, quienes comenzaron a extraer oro. Históricamente, la extracción minera en República Dominicana se ha realizado a cielo abierto, lo que ha causado un gran impacto al medio ambiente y de eso que es deben preocuparse las autoridades con competencia en la materia”, subrayó el ambientalista.

EXIGENCIA

Luís Carvajal, biólogo y coordinador ambiental de la UASD.En el país, un documento que describe las acciones necesarias para manejar las interacciones entre un proyecto y el ambiente es el Programa de Manejo y Adecuación Ambiental (PMAA). En la literatura internacional se usa el término plan de manejo ambiental o plan de manejo de impactos, mientras que en la ley dominicana 64-00 se indica que la licencia y el permiso ambiental incluirán el PMAA correspondiente, tal y como lo establece el artículo 44.

El reglamento del sistema de permisos y licencias lo define de la siguiente manera: “Es el documento que detalla el conjunto de acciones a seguir para mejorar el desempeño ambiental del proyecto o instalación existente, y garantizar el manejo de los recursos naturales, sin reducir su productividad y calidad.”

En el artículo 46 de la ley 64-00 dispone que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, realice auditorías para asegurarse de que el responsable de un proyecto cumpla con el PMAA y las condiciones fijadas en la autorización ambiental. Además, se indica que el PMAA debe incluir un programa de automonitoreo que el responsable del proyecto debe cumplir y presentar de forma periódica al Ministerio.

El METRAJE

En la zona conocida como “Área Minera”, ubicada en Cabeza de Toro, los camiones que transportan los agregados realizan hasta unos cinco viajes diarios, y trabajan de acuerdo a un metraje de carga, que trasladan a diferentes partes del país.

Luis Santana Abreu, coordinador del Sindicato de Camiones del Transporte de la provincia La Altagracia (Sichoprovca), puntualizó que sus servicios son contratados por los diversos hoteles y constructores de obras, de acuerdo a una cotización que es suministrada a la compañía minera.

“Nosotros hacemos hasta más de cinco viajes y un camión promedio carga 17 metros cúbicos de material rocoso, dependiendo de la capacidad del vehículo. El chofer gana un porcentaje del monto estipulado, ya que tenemos una tarifa establecida. De 0 a cinco kilómetros, cobran 91 pesos el metro”, manifestó.

Sichoprovca pertenece a la Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado) y trabaja de la mano con el contratista, es decir, es un sector que también le saca provecho a la extracción de minerales no metálicos.

Estos camiones transitan por toda el “Área Minera”, mediante vías improvisadas que dan paso a estos vehículos pesados. Muchos de ellos, se unen a los sonidos ruidosos que generan las compañías de extracción.

Los alcances de estas actividades pueden tener un impacto ambiental significativo por la destrucción de la vegetación y el aumento del riesgo de erosión. Así se producen efectos sociales que son el resultado de la apertura de vías de acceso a la zona.